| EL ANTIGUO CASTILLO DE VILLA DEL PARQUE
PARTE XXXI
TRAGEDIA Y MISTERIO EN SU HISTORIA
En esa triste y helada noche de invierno la señora
Velasco se encontraba absolutamente sola, transitando
por un solitario paraje sin ninguna edificación
cercana, con la única presencia de la lóbrega
casona del señor Ciarlo, en esos momentos a oscuras.
Apuró el paso, quería dejar ese sombrío
lugar cuanto antes y llegar rápidamente a su
casa. Sin saber por qué, de pronto, comenzó
a recordar situaciones conflictivas y extrañas
que sufrió en su primer día de trabajo
en Buenos Aires. El sitio donde se hallaba, la hora
y la oscuridad total reinante eran propicios para ese
tipo de pensamientos. No era sugestionable y había
nacido bajo el signo de Escorpio, por consiguiente poseía
una gran energía y fuerte personalidad.
En cierto momento, aunque estaba absorta en sus evocaciones,
oyó claramente pasos de alguien que se acercaba,
pero el sonido era semejante a quien anda sobre un piso
de madera y con grueso calzado. Miró hacia atrás
y no vio nada en absoluto, solo la impenetrable oscuridad
y un total silencio. Como para imprimirse ánimo
empezó a silbar. Continuó su camino y
nuevamente se repitió el hecho, pero los pasos
los escuchó con mayor nitidez y muy cerca suyo,
sin embargo, no vio nada anormal a su alrededor. Seguía
escuchando los pasos pero junto a ella no había
nadie. Eso la preocupó bastante porque si hubiese
sido una persona ya la habría descubierto. Mientras
pensaba en eso y el miedo que comenzó a sentir
aumentaba a cada instante, un gran resplandor iluminó
la escena y vio con total claridad una enorme y horrible
figura espectral que gritaba emitiendo alaridos, avanzando
y retrocediendo con increíble rapidez y elevándose
varios metros, acción imposible de realizar por
ningún ser viviente.
Recuerda que hechó a correr velozmente, gritando,
pidiendo socorro. Así recorrió los aproximados
cincuenta metros que le faltaban para llegar a los fondos
de su domicilio. Con el último aliento que aún
le quedaba, llamó desesperadamente repetidas
veces a los integrantes de la familia Espinosa (propietarios
de la finca), los que acudieron presurosos al lugar
encontrándola desmayada. Mientras tanto el perro
fox-terrier (“Botafogo”) que pertenecía
a la casa muy alterado no dejaba de ladrar. Finalmente,
la infeliz mujer pudo reanimarse y lograr la calma necesaria.
Al día siguiente por precaución fueron
en busca del médico más cercano, el doctor
Garay con su consultorio ubicado en la calle Nogoyá
3129. La señora Rosario presentaba solo leves
trastornos psíquicos, que fueron tratados convenientemente
por un profesional especializado.
La extraña situación relatada ha sido
sin lugar a dudas totalmente anormal, que escapa a cualquier
raciocinio y admite ciertas preguntas: lo ocurrido ¿tiene
alguna explicación seria, lógica, creíble?
¿Qué había sucedido y por qué?
¿existen respuestas coherentes y dignas de ser
aceptadas totalmente?.
HECHOS FRECUENES EN EL SINGULAR CASTILLO PARQUENSE
Es difícil hallar a un solo ser en el mundo que
no le interese ni sienta atracción por lo desconocido
y con el tema de cosas ocultas y misteriosas. Esa ansia
por develar secretos e interiorizarse del origen de
los mismos, han intrigado desde tiempos inmemoriales
y en gran medida a la mente humana, aún hoy esa
inquietud se mantiene.
¿Quién puede sustraerse entonces a conocer
episodios enigmáticos que alguna vez fueron realidad
en el conocido palacio de Villa del Parque? Las narraciones
de los mismos han sido registradas por algún
historiador de nuestro barrio para contarlas a sus descendientes
y también a colegas que trataban esos casos en
particular. Una referente importante que no es posible
desoir o menospreciar fue siempre la señora Rosario
Velasco, cuyos dichos hemos recopilado debidamente al
escribir esta historia. En cierta oportunidad, en medio
de sus innumerables anécdotas y experiencias
vividas a lo largo de su trabajo en aquel edificio,
contó que varias veces fue testigo de hechos
por demás raros e inexplicables, algunos de los
cuales detallamos a continuación: durante los
primeros días de octubre de 1929 sus empleadores
decidieron concurrir a una función teatral en
la zona céntrica de nuestra Capital. Salieron
a determinada hora del edificio quedando en el mismo
la señora Rosario (único personal doméstico
que permaneció allí desde 1925). Cerca
de las diez de la noche, minutos antes de retirarse
a su casa, vio claramente como varios objetos que estaban
sobre un mueble pasaban a otro, sin que nadie los transportara,
y del mismo modo algunos libros de una amplia biblioteca
cambiaban su lugar de ubicación. También
pudo ver que una puerta se abrió y luego fue
cerrada violentamente en un sitio sin ninguna presencia
física. Sus preguntas en voz alta no obtuvieron
respuesta, y antes de que el pánico la turbara
totalmente abandonó la mansión para regresar
a la mañana siguiente.
Cuando comentó lo sucedido a los dueños
del edificio, éstos en ningún momento
creyeron su versión, atribuyéndola a ciertos
desequilibrios emocionales de su fiel empleada. Sin
embargo, curiosamente, los integrantes de esa familia
al tiempo que ridiculizaban los relatos de la señora,
sintieron de pronto que una repentina sordera los atacaba
a todos, acompañada por intensos dolores de cabeza
y náuseas.
Después de algunos minutos la normalidad era
absoluta y ninguno de los presentes lograba salir de
su asombro, tampoco hallaban una explicación
razonable a lo sucedido.
Esta y muchas otras situaciones sobrenaturales se vivieron
en épocas pretéritas, en zonas específicas
del barrio que alguna vez se denominó “Parque
del Oeste”.
Continuará
ISABELINO ESPINOSA
Foto casa cortar un pedazo
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