“La
Prensa”, un diario controvertido al resguardo del
paso del tiempo. Por
Rodolfo Barragán (director hemeroteca José
Hernandez Legislatura del GCBA)
Una de las pocas colecciones que existen
del diario “La Prensa”, se encuentra en poder
de la Legislatura porteña, si bien no es completa,
ya que faltan los primeros 20 años, està en
muy buenas condiciones de conservación, pero para
un mejor resguardo se ha decidido microfilmarla.
La Hemeroteca “José Hernández”
de la Dirección General de Cultura de este Órgano
Parlamentario, resguarda un rico acervo de microfilmes de
publicaciones periódicas como La Razón, La
Argentina, La Opinión, El País, Libertad,
La Tarde, Extra, Sur, entre otras y en el transcurso del
año se incorporará una copia en el mismo formato
del diario La Nación, y que ya suman 1.000.000 de
páginas y al finalizar el 2006 sumarán 2.730.000
contenidas en unos 3200 rollos, proyecto sin precedentes
para esta Legislatura, también en instituciones de
similares características.
En los primeros meses del presente año, se inició
el cambio de soporte de papel a película del diario
“La Prensa”, según consultas realizadas
en distintos reservorios de dominio público, será
la única institución que tendrá un
significativo período microfilmado de la mencionada
publicación
La microfilmación plantea varias soluciones: por
un lado facilita el acceso a historiadores, investigadores,
usuarios en general, puede ser archivada en espacios reducidos
y garantiza su preservación y conservación
para que testimonios de la historia escritas en sus páginas
perduren en el tiempo, además de poner a resguardo
los ejemplares originales en papel. Un tomo de “La
Prensa” de 1890, mide unos 48 cm de ancho por 65 cm
de largo, este formato con su respectivo peso hace dificultoso
su traslado para la consulta y además de los perjuicios
que para el material esto implica.
La acertada política de preservación del patrimonio
en manos de la Legislatura Porteña, evita que las
distintas colecciones sufran daños irreparables o
lo que es mas grave, desaparecer, debido a la inestabilidad
de sus propio soporte y a lo limitado de sus condiciones
de preservación, todavía falta, pero una gran
parte de los testimonios de la historia reciente del periodismo
gráfico esta salvaguardada.
“La
Prensa”, una breve reseña histórica.
El primer
número del diario “La Prensa”, sale del
taller gráfico ubicado en Moreno 73, propiedad de
Estanislao del Campo, la tarde del lunes 18 de octubre de
1869. El lema con la cual encabezaba esta única hoja
fue “Verdad y honradez; Libertad, Progreso y Civilización,
he ahí el fin que perseguimos”. Su fundador,
el abogado José C. Paz, nombra a su amigo Cosme Mariño
como su primer director, ambos no superaban los 27 años.
Uno
de sus primeros redactores fue Carlos Pellegrini, quien
no provenía del ámbito periodístico
sino del político, lo acompañaban en esta
función Delfín Gallo, José A. Terry
y Onésimo Leguizamón.
Desde fines de la década de 1910 y el inicio de la
década de 1950, “La Prensa” estuvo a
la par de The Times, y de The New York Times, ubicándose
como tercer diario del mundo y fue el primer diario en la
América hispana que imprimía 210.000 ejemplares
de 24 hojas por hora. La tirada diaria en su primera década
de su existencia (1869-1879), llegó a 78.000 ejemplares
y en 1914 alcanzó un pico de 250.000 como resultado
de la gran demanda de noticias por el inicio de la Primera
Guerra Mundial. Para tener una idea del país iniciado
el siglo 20, poblaban el territorio argentino uno 4.600.000
habitantes.
Resultaría
tedioso mencionar todos los nombres que dejaron testimonios
en el Suplemento Literario, se destacaron Sigmud Freud,
Albert Einstein, Miguel de Unamuno, José Martí,
Benito Pérez Galdós, Rubén Darío,
Jorge Luis Borges, Leopoldo Lugones, Eduardo Mallea, Adolfo
Bioy Casares, Victoria y Silvina Ocampo, Manuel Mujica Láinez,
entre tantos otros escritores destacados.
Como
resultado de la publicación del editorial que denunciaba
la falta de alcohol, gasas y otros insumos esenciales para
la salud en hospitales de la Capital Federal, el diario
fue clausurado por primera vez y por cinco días corridos
entre el 26 y el 30 de abril de 1944. luego vino una expropiación
de las reservas de papel, medida que afectó de igual
manera al diario La Nación, en 1949. Una segunda
clausura, correspondió a la edición número
29.475 y en la jornada legislativa del 12 de abril de 195,
el Poder Ejecutivo se adueñó del diario mediante
Ley de la Nación y lo transfirió a las manos
de la Confederación General del Trabajo. Los motivos
por los cuales se adoptaron estas medidas quedan fuera de
este análisis. A finales de 1955 se publica un Decreto
Ley que deroga la Ley 14.021 que había facultado
al gobierno a confiscar el diario.
Cuando
reaparece en febrero de 1956, padece una pérdida
sustancial del mercado de avisos clasificados. Eran la base
en el que se había sustentado durante largo tiempo
el poderío económico y su sustento.
La “farola”
símbolo del diario, resplandecía sobre el
edificio de Av. De Mayo 575, fue reemplazada por carteles
durante el periodo confiscado y repuesta nuevamente. El
diario fue vendido cuando el siglo 20 expiraba, su formato
reducido al tamaño tabloide y desalojado de su histórica
sede, un descenso desde el cenit hasta casi su decadencia
definitiva, pero la “farola” sigue aún
en lo alto del edificio de la Av. de Mayo, hoy propiedad
del Gobierno de la Ciudad de Buenos Aires, y mantiene a
sus pies el nombre del diario de los Paz.
Advertencia
Para
los sectores populares, el diario “La Prensa”
ha sido un baluarte oligárquico y enemigo de la clase
trabajadora, y hasta se lo ha definido como deliberado enemigo
del país.
En sus inicios, se vislumbra algunas aproximaciones populistas,
incluso se publicaron fragmentos del “Martín
Fierro”, prologados con elogios, por los cuadros que
describe sobre la vida del gaucho que algunos años
después fustigaría editorialmente. Estaba
contra los caudillos y el populismo, atacó a Roca
en defensa de Mitre. Y, por fuerza de esta circunstancia
y del pacto existente entre Leandro Alem y Bartolomé
Mitre, el diario aparecería identificado con los
ideales de la Unión Cívica. En 1890, planteaba
con bastante escepticismo la revolución de los “cívicos”.
A principios del siglo 20, elogiaba la situación
económica pero se lamentaba de la agitación
obrera: “el huelguismo endémico-epidémico,
produce daños al país”, “La pobreza
clásica de los obreros es insuperable”. “La
Prensa” pedía libertad para fijar remuneraciones,
libertad para establecer horarios, libertad para explotar.
Acatamiento, respeto, docilidad.
En 1905, “La Prensa” insistía en horrorizarse
ante el fraude y miraba con simpatía la prédica
moralizante del radicalismo, pero se oponía a las
revoluciones radicales. Una vez llegado al gobierno Hipólito
Yrigoyen, criticó la política obrerista del
gobierno y la no intervención en la guerra iniciada
en 1914. Los dotes del nuevo presidente radical, Marcelo
T. de Alvear, su refinamiento lo alejaba de la figura odiosa
(para “La Prensa”) de su antecesor.
Como protagonista de la “Década Infame”,
afirmó en sus páginas que “el trabajador
en relación de dependencia no debe-según “La
Prensa” -tener más aspiración que la
de trabajar a cambio de la subsistencia”. “El
seguro social es un dislate y las leyes previsionales una
fantasía demagógica”, y esto son solo
algunos ejemplos.
Frente a la Revolución Social. El nombre de Branden
comenzó a manejarse como mala palabra en el lenguaje
político nacional en 1945, pero “La Prensa”
expresaba su simpatía al Embajador designado por
Estados Unidos en Buenos Aires. “La Prensa”
encontró que la principal noticia del 17 de octubre
de 1945, había sido la crisis de gabinete, donde
se anunciaba las renuncias de los Ministros de Guerra y
Marina. La información sobre lo ocurrido en la plaza
de mayo se iniciaba recién en la página 7.
Con la Revolución Libertadora, el diario se lanzaría
a una campaña a favor del ingreso al Banco Mundial
y al Fondo Monetario Internacional y a las cuales Argentina
no había entrado por expresa decisión del
gobierno peronista.
Publicó en su primera página la proclama colorada
lanzada por el general Benjamín Menéndez,
pero no pudo ocultar su desagrado ante el triunfo azul,
apuntalado por Juan Carlos Onganía.
El 18 de octubre de 1969 “La Prensa”, cumplía
un siglo y escribía, “en la vida de un diario
vale más su trayectoria que su historia....”
está todo dicho.
Se plasmó en estas líneas solo una pequeña
descripción de lo que sus páginas cobijan.
A aquellos que tengan interés en indagar, curiosear
e investigar, la Hemeroteca “José Hernández”
posibilitará en poco tiempo, el acceso sin riesgo
para los originales, los cuales estarán en resguardo.